Tras tres fines de semana consecutivos sin jugar, los más pesimistas apuntan a que corre peligro la costumbre de seguir jugando nuestro partido semanal de rigor y, en el mejor de los casos, sustituirla por la de tomarnos una cerveza o (lo que es peor) jugar al Julepe. Yo espero que hoy sábado seamos 10 y se disipen todos los temores aunque, ahora mismo, no me salen las cuentas...